Fue mi zona de marcha y de vida. Allí he pasado los fines de semana de mi juventud. En el Rollo me enamoré cientos de veces y otras tantas me rompieron el corazón, en el Rollo di mi primer beso, en el Rollo reí con mis amigos hasta la extenuación entre chistes y litros de calimocho, en el Rollo conocí a la gran mayoría de mis actuales amigos, en el Rollo canté y bailé hasta que el cuerpo aguantaba, canciones de Heroes del Silencio, El último de la fila, Tako, Loquillo, Dinamita “pa” los pollos, Berzas, Ramoncín y sus litros del alcohol, casi un himno para la gente del Rollo. Aquí ví partidos de fútbol históricos e incluso en ocasiones pasé miedo en peleas y altercados. En el Rollo conocí a la persona que mas quiero en mi vida, mi mujer.

 

Aunque los vecinos de la zona estarán contentos, lo cual entiendo, hoy he podido leer en el Periódico de Aragón que la zona de Moncasi se desmorona y que muchos locales han colgado el cartel de traspaso, por la falta de clientes y la proliferación de bandas.

 

En el fondo me da pena, porque muchos recuerdos míos están allí. Recuerdo la primera vez que entre en el pub de “El Rollo”, recuerdo que en la entrada había pájaros vivos tras los cristales, recuerdo el serrín constante que inundaba el suelo, enseña y bandera de todos los bares del Rollo junto con el vaso de plástico del litro, recuerdo pedir mi primer litro de cerveza y recuerdo con sorpresa el puñado de cacahuetes, con mucha sal eso sí, a los que te invitaban tirándolos sobre la barra o dándotelos sobre un cartón de tabaco si no estabas en ella. Recuerdo noches sin parar de bailar y reir en el Celeste, en el Orígenes, en el Rollo, en el Posturas, en el JB, el Diecisiete, La Enagua, el Atrio, El Brujas, el Buitaker, Friday 13, y tantos otros... Recuerdo aquel cava horroroso que vendían marca Boiba, recuerdo las magnificas hamburguesas Alaska que comía en el bar del mismo nombre o los porrones en el Placido. Desconozco si estos bares existen aún o han cambiado de nombre, hace tiempo que no paso por allí, pero sus paredes guardan imborrables recuerdos para mí.

 

Pero los tiempos cambian, yo he cambiado, ya me hecho mas mayor y quizás esta morriña me hace ahora recuperar de la memoria estos momentos. Gracias, a esta zona y a todos los que vivimos en ella los fines de semana de la década de los 90 por lo bien que me lo hicisteis pasar.