
Somos una afición difícil. Nos gusta subir hasta los cielos a un jugador y bajarlo al partido siguiente a los infiernos. Disfrutamos del momento y olvidamos al segundo. Ayer lo pude comprobar, en la tertulia de los Actos del 75 aniversario del Real Zaragoza en el Palacio de Sástago, cuatro jugadores del Real Zaragoza de la década de los 80, impartieron una interesante charla sobre esa época, ante no más de 10 personas, entre ellas algún antiguo presidente.
Herrera, Morgado, Juan Carlos y Casajus impartieron una amena charla, cordinada por Isidro Oliván de RNE, de recuerdos de la época. La época de Leo Beenhakker que nos jactamos de recordar como una de las de mejor fútbol, la época de la Copa del Rey del 86, que ponía fin a década sin títulos. Y allí estábamos tan solo 10 personas.
En el espejo que preside la sala de la música del Palacio de Sástago, se veía pasar a visitantes intimidados a entrar, y al Presidente Bandrés, junto a Antón Castro, mostrando a la Consejera de Educación, Cultura y Deporte Eva Almunia y a Javier Lambán presidente de la Diputación Provincial de Zaragoza la exposición. Quizás podría haber sido la visita en otro momento, ensombreciendo la importancia de la charla, o podrían haber engrandecido y premiado a la tertulia y a sus tertulianos con su presencia, pero no fue así, pasaron de largo. Quizás vendan menos que la quinta de París, pero forman parte de la historia del Real Zaragoza y por eso merecen nuestro respeto.
Estamos viendo en la televisión constantemente anuncios de la exposición, ¿no podrían añadir a esos anuncios una coletilla que indicara estas tertulias? Quizás no pasarían tan desapercibidas. Yo creo que hay muchos zaragozistas que nos acercaríamos más a ellas.
De la tertulia destacaría las brillantes reflexiones de Herrera y Casajus y las más tímidas de Morgado y Juan Carlos, se recordó a Beenhakker un adelantado a su tiempo según los tertulianos, a Enzo Ferrari o a Luis Costa y al posible no reconocimiento de la importancia de aquél título de Copa. La tertulia acabó con un cercano debate entre tertulianos y asistentes que puso en final cercano y cálido a esta hora de recuerdos y vivencias interesantes, de otra gran época del zaragozismo.
