He podido leer en “el confidencial”, que el Deportivo de La Coruña, va a hacer efectiva la cláusula de 2 millones de euros, para quedarse en propiedad al todavía jugador zaragozista Ángel Lafita, si no lo impide una cláusula de 3,5 millones que tiene el Zaragoza, para recuperarlo. En las últimas semanas Lafita ha tenido la continuidad que nunca tuvo en el Zaragoza y al fin ha explotado deportivamente. Me alegro por este jugador aragonés y que triunfe en su carrera deportiva, pero tendrá que ser, una vez más fuera del equipo de su tierra y de su corazón si Agapito no lo impide.

 

La noticia que publica el confidencial dice:

 

Dos millones de euros. Es lo que va a pagar el Deportivo al Zaragoza para quedarse con el que ahora es uno de sus jugadores más importantes: Lafita. El futbolista ha tardado en convencer al club, pero con un inicio de año espectacular, ha recuperado la confianza y sobre todo ha despejado nubes de su futuro. El Depor hará efectiva la opción de compra por dos millones y Lafita firmará un contrato, que ya está redactado, por cinco años. En el documento figura una cláusula por la cual el Zaragoza puede recuperarlo el primer año pagando 3,5 millones, uno y medio más de lo que desembolsará Lendoiro cuando finalice la temporada.

A Lafita le vacilan en el vestuario del Depor: “Es el fichaje de invierno”, bromean sus compañeros. Y lo cierto, es que la afirmación, sino fuese porque su presentación fue en agosto, podría ser verdad. Han sido para el maño, sobrino del ex deportivista Villarroya, cuatro meses de calvario. Y en un abrir y cerrar de ojos se ha convertido en uno de los héroes y comandantes de la resurrección del Depor en su lucha por quedarse en Primera.

Lafita ha despejado con fútbol todas las dudas que existían a su alrededor, incluso dentro del club. Se decía que no estaba centrado, que no se entrenaba a tope, que si en Zaragoza no jugaba sería por algo. Todo esto, además de la tensión acumulada por lo mucho que se retrasó su llegada a La Coruña, las lesiones del principio, le sumió en un proceso de ‘depresión’ futbolística, que él mismo reconocía. Encontró apoyo en Guardado. El mexicano y Lafita se hicieron buenos amigos después de muchos días compartiendo hotel a su llegada a la ciudad. Y también encontró un gran apoyo en Lotina, aunque le tuviera dos meses en la ‘nevera’. Desde el principio, el jugador y el técnico mantienen una relación casi paternal con broncas y puyas como la que le lanzó Lotina y que tan mal sentó al futbolista: “Hemos fichado a Wilhemsson porque mejora lo que tenemos”. El sueco llegaba, en principio para jugar en el puesto de Lafita, pero su polivalencia, se mueve igual por las dos bandas y de media punta, jugó a su favor. Lotina le llegó a decir que cuando estuviese bien iba a jugar seguro y ha cumplido. Y Lafita ha respondido. Tan bien, que los próximos cinco años seguirá viviendo en La Coruña¡”