La inmigración ha sido un tema al que se ha recurrido constantemente por uno de los dos grandes partidos políticos de ámbito estatal. La búsqueda del voto a través del “miedo al extranjero”, ha sido una de esas armas cobardes que utiliza el que se ve una vez más derrotado y busca un último aliento en el miedo, solo por atraer el voto del ignorante, del que sufre viendo realities show en la tele, del que manda mensajes para que gane una u otra miss, o del que se identifica con una Karmele en una isla en el caribe mientras gana casi 50.000 euros a la semana.

 

Es el voto del que engaña intentado sacar partido de los miserables que hace unos días mataban a sus respectivas parejas en este país, o el que utiliza el dolor del muerto por los cobardes de ETA, o del que busca la confrontación entre territorios hermanos, del que se erige como defensor de la indivisibilidad de la patria ante el separatista vasco o catalán, territorios como este último, en el que son minoría y que solo les  importa por sacar beneficio del anticatalanismo que venden en el resto del Estado.

 

Es ese miedo que me hace pasear por nuestro particular “barrio marroquí” de Zaragoza, esa calle Conde Aranda (antiguo General Franco, gran tributo al intolerante que gobernó esta España), y mirar hacia atrás con temor si noto una presencia, el que me hace acelarar el paso si veo que alguien se acerca para simplemente preguntarme la hora, o que hace a mi corazón acelerar cuando veo a esos grupos de marroquíes que hacen guardia en cada una de las esquinas de la calle, y me hace preguntarme ¿qué hacen allí, qué vigilan?, cuando quizás solo esten allí, nada más. Un miedo que me hace desconfiar de ellos, ante el bombardeo de mensajes que recibo de lo peligrosos que son. Extranjeros a los que debemos hacer firmar un contrato por vivir en nuestro país, cuando yo pensaba que la constitución española ya era eso, a los que hay que promulgar castigos con penas de cárcel si practican la mutilación genital femenina, o si por ser mujeres reciben un trato vejatorio, cuando yo pensaba que nuestro código penal ya lo contemplaba. Es decir, confundir con mensajes buscando a esos votantes ignorantes y fácilmente manipulables.

 

No quiero decir que los que votan a este partido sean ignorantes, ni mas lejos de la realidad, es una opción respetable como todas, pero si critico esa campaña ruin por captar a ese sector manipulable de la sociedad, provocando la confrontación y la crispación del resto.

 

La democracia se merece algo más.