Soy ateo. Se que no soy neutral. Pero dentro de mi ateísmo y de mi falta de entendimiento hacia un fenómeno que mueve a miles y miles de personas, reconozco que algo debe tener. En mi ciudad la Semana Santa se vive con mucho arraigo y con miles de cofrades saliendo por las calles al sonido de los tambores, bombos, timbales y trompetas.
Llevan meses preparándose, para un acto que ha pasado de ser religioso a simplemente turístico. Por la cercanía de mis gentes hacia las cofradías, vivo hace muchos años cerca de ellas, he asistido a sus ensayos, reuniones y pequeños debates que surgen junto a una caña, unos cigarros y unas tapas. Y por mas que busco, no encuentro el tema religioso por ningún sitio. No hablan de lo que representa la Semana Santa, hablan de lo mal que se llevan entre ellos, de que quien toca mejor, que mal tocan esos, no siguen el ritmo, si es que esos no se que buscan, este año me enfado y no salgo. ¿Donde está el tema religioso? No hablan de fíjate que bonita ha sido la entrada de la virgen, ni de los pasos, que bonitos iban, que bonitas las palabras del cura en la homilía, no de eso no se habla. Luchas de poder, rencor, envidias, invaden las cofradías.
Se que en Andalucía, la Semana Santa se vive muy apasionadamente. Pero creo que es un sentimiento propio del pueblo andaluz que se vuelca sin medida en sus cosas, fijaros en el fútbol sin ir mas lejos. No me gusta tampoco la Semana Santa andaluza, las saetas, ese fundamentalismo cristiano que se representa en los actos que se suceden, flagelaciones, pies y nudillos ensangrentados. Salvando las distancias, ¿existen realmente diferencias con los actos islámicos en las que mujeres y hombre se golpean mientras hacen gritos interminables alabando a Alá. Los que no sean españoles, quizás también piensen eso cuando escuchan las saetas entre las lágrimas de las que las cantan y las escuchan.
No lo entiendo, pero como he dicho antes algo tienen que tener cuando mueven a tantas miles de personas. Pero eso sí, todos los años veo procesiones, asisto a actos propios de la Semana Santa y vivo las tradiciones. El echo de que no las entienda no quiere decir que no respete a las que la viven con fervor y pasión. Respeto ante todo.