Pensamientos de un Zaragozano sobre Zaragoza, Aragón y el Mundo.
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Ver artículo  No hay sitios para jugar

Un frenazo de un coche, me hace girar la cabeza. Un balón ha irrumpido en la calzada. La cara del niño y la del conductor del vehículo hablan por sí solos. Esta vez no ha pasado nada.

El niño recoge el balón y vuelve con sus amigos para seguir jugando. El conductor recompuesto prosigue su marcha. La suerte les ha sonreído hoy.

Un anciano con su bastón, les grita "es que no tenéis otro sitio para ir a jugar con la pelotica". Un niño le dice "NO" sin dejar de jugar. El anciano sigue farfullando "encima con chulería, mas les valdría volver a su país".

El niño no mintió. Estamos en la Plaza Santo Domingo y aquí los niños no tienen donde jugar al balón. Aquí los niños no disponen de zonas verdes, aquí los niños no tiene campos de fútbol o fútbol sala para jugar. En este barrio los niños, no pueden ser niños.

A pocos metros el único parque con el que contaban, el que está junto al Ebro, está en obras. En las interminables obras del Paseo Echegaray. Unas obras que hacen que el barrio esté inmerso en un agobio constante de tráfico. A otros pocos metros los institutos públicos están cerrados por vacaciones. Unos institutos que tienen muertas de risa unas instalaciones deportivas que deberían poderse disfrutar en verano.

Así, en un espacio reducido de no más de 10 metros cuadrados, juegan al balón, utilizando las paredes del cada día mas destrozado exterior del Teatro del Mercado y los coches aparcados en la plaza, como frontera de su "campo de juego".

Al anciano decirle, que estos niños viven aquí. Sus padres trabajan aquí. Ellos ya son de aquí. Quizás olvidó su pasado, seguro que él o algún familiar suyo tuvo que dejar su casa y emigrar. Estos niños formarán parte del futuro de Aragón. Estos niños al fin y al cabo, solo son niños que quieren jugar.

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Ver artículo  ¿Qué pasa, que el Señor Belloch solo pasa con su coche por la calle Don Jaime?

Ya terminó esa Operación Asfalto de este verano. En esta legislatura los adoquines molestan. En otras, con otros alcaldes, era necesario para darle un aire particular a esas calles emblemáticas del centro. Para los asiduos conductores que pasan por Don Jaime I, los que van a sus casas o los que nos colamos para adelantar, es un alivio para nuestra conducción. Para los que viven allí se acabaron los ruidos que producen los adoquines al paso de los vehículos. Pero debe ser que nuestro alcalde pasa con su flamante coche, pagado por los zaragozanos por esta calle. Me lo imagino saliendo del ayuntamiento y girando por Don Jaime (aunque quizás haga la pirula que hacemos todos al salir de los parking de la Plaza del Pilar y gire hacia la izquierda en dirección al puente de Santiago).

Seguramente no pasa por la calle favorita de los amortiguadores de los coches que es Predicadores. Baches y mas baches, repartidos a lo largo de la calle. Quitaron el autobús porque los provocaba. Pero siguen estando. Siguen los ruidos al pasar los coches. Un coches que aumentan en estas fechas por el embudo que se produce al estar cortado el Paseo Echegaray y Caballero ente el Puente de Santiago y la Plaza Europa.

Pero por allí no debe pasar el Alcalde.

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Ver artículo  El lado que no se ve del SERVICIO ARAGONÉS DE SALUD

En el Paseo María Agustín nº 16, en la sede del Servicio Aragonés de Salud. En uno de los lados de este edificio oficial, el que da a la calle Albareda, tras unos setos, un grupo de indigentes viven y duermen tras él. Escondidos de los ojos curiosos, ocultos entre sus pertenencias, cartones y basuras, invisibles para la sociedad sino fuera por sus voces, que te sobresaltan y asustan al pasar. Pero no importa, no se ven, allí no estorban. La mierda hay que ocultarla y no debe importarnos mientras no nos salpique. Sociedad demagoga y cruel que vive al margen de los problemas de seres que la integran.

Calle Albareda de contrastes, de las riquezas de sus habitantes, desde Independencia hasta el edificio Ebrosa o el colegio Mayor, frontera de niveles de vida próspera y estable con la dureza de la lucha por terminar sin hambruna cada día.

Ver artículo  Conde Aranda o Paseo de Rabat

Foto realizada por FEMOES esta mañana

El domingo por la mañana, paseando por Conde Aranda, me sumergí en un viaje a Rabat. Las calles estaban llenas de personas de aspecto magrebí, entremezcladas con algún latino y algún turista despistado con su mapa buscando la Aljafería o la Plaza de Toros. Los comercios estaban la gran mayoría abiertos, era una manera de saber que comercio está regentando por españoles (los cerrados, excepto algún bar o restaurante) o los extranjeros (locutorios, bares con sus olores a especias, tiendas especializadas en productos típicos del país origen, marroquinería, peluquerías, colmados y un supermercado).

Una pregunta me vino a la cabeza. Hace unos años decidí poner un negocio, empecé a prepararme mis presupuestos, lo que me costaría un local en propiedad o alquilado, los permisos, etc., y el presupuesto fue tan alto que decidí desistir en mi empeño. Entonces, ¿cómo es posible que estas personas que vienen de países donde la renta per capita es muy inferior a la nuestra, pueden permitirse estos locales en pleno centro de Zaragoza? Especial atención me sugieren los comercios de "chinos", esos locales de cientos de metros cuadrados en calles de primer nivel.

Estoy de acuerdo con la necesidad de mano de obra inmigrante en nuestro país, y que estas personas vayan sacándose sus dineros y que esos dineros se conviertan en ahorros y que esos ahorros se conviertan en negocios y en prosperidad para ellos, y que se establezcan en Aragón y en España y que formen parte de nuestro proyecto de nación.

Pero al igual que no me gusta que existan zonas saturadas de bares, tampoco me gusta que haya zonas saturadas de comercios de inmigrantes. Me gusta que estén disgregados para una mayor integración y que la zona de Conde Aranda no se convierta en una especie de Barrio Marroquí a imagen y semejanza de otros barrios de inmigración que ha habido por España (Barrio Chino de Barcelona, etc.).

Yo mismo compro en ellos y los utilizo y me aprovecho sobre todo los Domingos de que la mayoría de comercios españoles cierran y que estos están abiertos para hacer mis compras, y además de ser bastante amables y simpáticos, me han ayudado a probar y conocer algunos sabores que seguramente nunca habría probado. Ellos mismos me dicen que soy de los pocos españoles que compran en estas tiendas.

Comercios de Inmigrantes SI, pero NO a la saturación de zonas de comercios de Inmigrantes para una mayor integración.

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Ver artículo  La mendicidad aumenta en Zaragoza
Paseo mucho por el centro de Zaragoza y la mendicidad ocupan las calles. El acceso al templo del Pilar es un dribling entre los pedigueños, los que te ofrencen postales del Pilar a cambio de un donativo...   más »