
Foto realizada por FEMOES esta mañana
El domingo por la mañana, paseando por Conde Aranda, me sumergí en un viaje a Rabat. Las calles estaban llenas de personas de aspecto magrebí, entremezcladas con algún latino y algún turista despistado con su mapa buscando la Aljafería o la Plaza de Toros. Los comercios estaban la gran mayoría abiertos, era una manera de saber que comercio está regentando por españoles (los cerrados, excepto algún bar o restaurante) o los extranjeros (locutorios, bares con sus olores a especias, tiendas especializadas en productos típicos del país origen, marroquinería, peluquerías, colmados y un supermercado).
Una pregunta me vino a la cabeza. Hace unos años decidí poner un negocio, empecé a prepararme mis presupuestos, lo que me costaría un local en propiedad o alquilado, los permisos, etc., y el presupuesto fue tan alto que decidí desistir en mi empeño. Entonces, ¿cómo es posible que estas personas que vienen de países donde la renta per capita es muy inferior a la nuestra, pueden permitirse estos locales en pleno centro de Zaragoza? Especial atención me sugieren los comercios de "chinos", esos locales de cientos de metros cuadrados en calles de primer nivel.
Estoy de acuerdo con la necesidad de mano de obra inmigrante en nuestro país, y que estas personas vayan sacándose sus dineros y que esos dineros se conviertan en ahorros y que esos ahorros se conviertan en negocios y en prosperidad para ellos, y que se establezcan en Aragón y en España y que formen parte de nuestro proyecto de nación.
Pero al igual que no me gusta que existan zonas saturadas de bares, tampoco me gusta que haya zonas saturadas de comercios de inmigrantes. Me gusta que estén disgregados para una mayor integración y que la zona de Conde Aranda no se convierta en una especie de Barrio Marroquí a imagen y semejanza de otros barrios de inmigración que ha habido por España (Barrio Chino de Barcelona, etc.).
Yo mismo compro en ellos y los utilizo y me aprovecho sobre todo los Domingos de que la mayoría de comercios españoles cierran y que estos están abiertos para hacer mis compras, y además de ser bastante amables y simpáticos, me han ayudado a probar y conocer algunos sabores que seguramente nunca habría probado. Ellos mismos me dicen que soy de los pocos españoles que compran en estas tiendas.
Comercios de Inmigrantes SI, pero NO a la saturación de zonas de comercios de Inmigrantes para una mayor integración.
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