
Ya lo habéis oído, las personas pueden que cambien, pero los tiempos siguen igual. Siempre los colectivos con un trabajo más precario y con menor preparación, son los que más inestable tienen su seguridad en el puesto de trabajo. Antes eran los estudiantes, mujeres o personas mayores, las que más ocupaban los puestos en la listas del paro, porque no se confiaba ni en sus ganas de trabajar, ni en su experiencia.
Ahora son los inmigrantes, gente con una cualificación baja, algunos no porque no tengan estudios, sino porque la reticencia a contratar a un extranjero es muy alta en este país. Yo conozco a dos rumanos, marido y mujer ambos con estudios universitarios y ambos con dominio en tres idiomas, uno trabaja en la construcción y la otra limpia casas. Pero esta sociedad no les acepta su preparación, solo les marca como extranjeros.
Las pipas rancias hacen que el resto se coman con cuidado. Y la posibilidad de que te toque una pipa rancia hace que no te atrevas a coger a las demás. En cierto modo es comprensible, cada uno busca en su negocio rodearse de las personas que mejor preparadas vea y que mas confianza les de, aunque esto es muy relativo, hay personas que solo buscan la mano de obra mas barata y son estos últimos los que creo que en su mayoría contratan a los inmigrantes, se les paga menos y si te quejas o lo haces mal a la calle sin miramientos.
Los edificios en Aragón ya no hablan español, es difícil pasearte por una obra y escuchar a alguien habar nuestro idioma, algunos con su acento particular hispanoamericano, pero la gran mayoría hablan árabe o rumano. Es un trabajo duro y en condiciones peligrosas, ideal para extranjeros, además muchos de ellos lo desean porque el salario es de los más altos hacia este colectivo.
Desconozco que pasa con todos estos inmigrantes, legalizados en su día, y que ahora están en el paro, supongo que si han trabajado y cotizado lo suficiente, estarán cobrando las ayudas que les corresponda como cualquier otro trabajador, pero una vez terminadas esas ayudas, si no encuentran otro trabajo, supongo que su permiso de residencia les desaparecerá. Tendrán que volver a la realidad dura de su país o tendrán que vagar en la ilegalidad del país que les acoge.
El 10% de la población del Estado Español es inmigrante, y la cifra va en aumento. No hay solución fácil, no la hay. Tema peliagudo y sin solución clara.
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