
Ayer fue una tarde para la emoción y el recuerdo. Cuatro leyendas vivas del Real Zaragoza y del zaragozismo (Nayim, Aragón, Belsué y Solana) nos deleitaron con una hora de anécdotas, recuerdos y emociones, en los actos de la exposición del 75 aniversario del Real Zaragoza, palabras que nos hicieron volver a ese mítico Parque de los Príncipes de Paris y a ese segundo histórico. El segundo que paralizó el mundo, el segundo que contrajo nuestros corazones, el segundo que hizo de Nayim el jugador más glorioso de la historia del Real Zaragoza, el segundo que terminó con una explosión de emociones y sentimientos, que nos hizo sentir a los zaragozistas los reyes del mundo.
Ese gol es un sueño, el sueño para cualquier jugador, era el momento, era el lugar y era la forma de hacerlo, pero solo a un crack se le ocurre pegar semejante zapatazo y solo a un crack, ese tiro, le termina en la red.
Recuerdo como la gente, sin conocernos, nos abrazábamos en el estadio, recuerdo ver la cara desencajada por el éxtasis del momento, recuerdo a jóvenes de 20 años llorar como niños. Señores éramos el Real Zaragoza y éramos campeones de Europa.
Isabel Paricio de Aragón televisión fue la moderadora de un debate, en que estos cuatro ases del balón, porque la calidad de estos cuatro jugadores es incuestionable, unos jugadores que nos hicieron zambullirnos en los olores y emociones de esa época gloriosa, no solo en la noche mágica, sino como se llegó a ella desde la noche de la promoción ante el Murcia. El momento más emocionante lo protagonizó el propio Nayim, que no pudo continuar hablando ante la emoción en el recuerdo al desaparecido Sergi.
Yo siempre he comentado que el Real Zaragoza tenía que ganar ese partido porque éramos superiores a un Arsenal, que contaba con el apoyo de su público, el llamado jugador número 12. Pero nosotros contábamos con nuestra afición que no fue el jugador número 12, sino que fue el 13, ya que el 12 siempre se lo reservaré a Sergi, porque en esa noche megáfono en mano, se convirtió en el motor de la afición, nos animó a todos antes, durante y después del partido. Sergi sin jugar se hizo un hueco en la memoria y en el corazón de todos aquellos que vivimos la final en Paris.
Las emociones y recuerdos dieron paso al público que pudo preguntar y debatir con los invitados, destacaría tres intervenciones, la de un aficionado que preguntó a Nayim, Solana y Aragón que habían jugado en equipos grandes, si era lo mismo ganar un título con esos equipos que haberlo ganado con el Real Zaragoza. Solana contestó recordando sus 5 ligas con su anterior equipo, que el valor que tiene el título europeo conseguido con el Zaragoza no tiene comparación con los que logró anteriormente, en emoción y dificultad. Recuerdo a otro aficionado preguntar a Nayim si sintió algo especial ese día al levantarse, si supo que él iba a ser el protagonista de esa final. El tercer aficionado nos deleitó con recuerdos divertidos de aquella noche e hizo una reflexión sobre un pensamiento que teníamos muchos en aquella noche, si ese era el comienzo, en el que el Real Zaragoza iba a dar ese paso de dejar de ser un equipo medio a ser un grande. Belsué le contestó que la base era muy buena, pero el Zaragoza empezó a desprenderse de muchos jugadores y no se pudo dar ese paso. Yo añado que además no quiso.
Gracias a estos cuatro jugadores por hacernos rejuvenecer 12 años, gracias a Antón Castro por esta magnífica exposición, gracias al Real Zaragoza por todo lo que nos hizo sentir en aquel 1995.