
Foto FEMOES por teléfono móvil C/Conde Aranda
Aparecieron un buen día por las calles de nuestra ciudad. Primero provocaron intriga. Los zaragozanos nos preguntábamos que eran esas líneas azules que se podían ver sobre el asfalto de nuestras calles. Las anteriores líneas azules que entraron en nuestro día a día, no causaron intriga, sino terror. Las zonas azules invadieron las céntricas calles zaragozanas, increíble pero había que pagar por aparcar en la calle.
Pero estas eran diferentes. Aparecían en medio de una calzada de forma intermitente, de vez en cuando se cambiaban de carril, cambiaban de calle y parecía que no tenía fin. A algunos nos recordó aquello de “siga la línea blanca” de aquel programa de humor que encumbró a Emilio Aragón.
Pero esta vez se trataba de la brillante señalización del recorrido de la Maratón de Zaragoza. Los deportistas se guiaban por ella y así no había peligro de confusión en el itinerario. Pero la maratón ya pasó, ya terminó, pero la línea azul continua.
Esa peligrosa línea azul, en especial por la noche, en que la oscuridad bañada por la luz de los faros de los coches, no te deja vislumbrar su color. Es aquí donde radica el peligro. Estas líneas se cambian de carril sin motivo aparente y hacen al conductor dudar y confundir sobre el carril en el que se encuentra. Incluso en algunas calles se ven mas que las que marca los carriles, haciendo que el conductor no sepa por donde transita. Las líneas azules, se ven blancas por la noche.
No se a que espera el ayuntamiento a quitar estas líneas, espero que no las dejen hasta la siguiente maratón, sería un error y podría terminar en tragedia. No hagamos mas peligrosas nuestras calles.