Paseo mucho por el centro de Zaragoza y la mendicidad ocupan las calles. El acceso al templo del Pilar es un dribling entre los pedigueños, los que te ofrencen postales del Pilar a cambio de un donativo (que si no se lo das llegan a insultarte), y las que venden comida para las palomas. Esta es la imágen que se llevan los turistas del centro turístico de la ciudad. Pero cuando deambulas por San Pablo y toda la zona del Gancho, la inmigracion en su imagen mas cruel, la suciedad, el deterioro de los edificios, los solares vertederos y los mendigos ocupan las calles. No es lo más extendido, pero si lo que mas se ve.

La Plaza Jose María Forqué es el punto de reunión de los indigentes, allí pasan las horas entre cerveza barata comprada en el Lidl y el comedor de la iglesia del Carmen. Sus gritos y peleas frutos de su triste vida y el alcohol, conviven con el centro financiero a tan solo unos metros. Una fuente de uso público habilitada hace poco, es su aseo. Allí se les puede ver aseandose por las mañanas y lavando alguna ropa sucia.

Me entristeze y quería compartirlo con vosotros.