
El ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado una nueva ordenanza municipal contra la realización de los graffitis, actos vandálicos y excrementos animales, muy necesaria para toda ciudad cosmopolita, moderna, progresista y europea. Pero ¿para qué narices sirven las ordenanzas, si luego no hay quien las haga cumplir? Hacer cualquiera de estos actos sin que te pillen es fácil y no requiere ninguna complicación, simplemente hacer una prueba, una sencilla prueba, dar un paseo de mas de 60minutos por nuestra ciudad y contar los policías municipales con los que os vais a encontrar. Ya os lo digo yo ninguno. Si habláis con cualquier policía municipal, os dirán que están saturados y presionados, prácticamente no hay efectivos, de echo mas de una llamada no es atendida por falta de operativos. Hemos pasado de una presencia policial intimidadora en la Expo, a una carencia de efectivos en muchos ámbitos y en muchos sectores de nuestros calles.
Estas ordenanzas, sirven para curarse en salud, para poder agarrarte a un clavo ardiendo en caso de que por casualidad se pille a alguien. Alguna de estas ordenanzas ya existían en mayor o menor medida o hace falta una ordenanza para decirnos que está mal mearse en un portal como ocurre cualquier fin de semana en las zonas de marcha de la ciudad, grafitear en un espacio público o que las mierdas de perros que abundan en nuestras calles, estén colocadas en ese exacto sitio en la que la ley de Murphi nos hace estar en el lugar y en el momento adecuado, para que la frase "no te preocupes que da suerte", entre en tu vida. Suerte y una mierda, nunca mejor dicho.