Pensamientos de un Zaragozano sobre Zaragoza, Aragón y el Mundo.
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Ver artículo  La nueva ordenanza municipal

El ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado una nueva ordenanza municipal contra la realización de los graffitis, actos vandálicos y excrementos animales, muy necesaria para toda ciudad cosmopolita, moderna, progresista y europea. Pero ¿para qué narices sirven las ordenanzas, si luego no hay quien las haga cumplir? Hacer cualquiera de estos actos sin que te pillen es fácil y no requiere ninguna complicación, simplemente hacer una prueba, una sencilla prueba, dar un paseo de mas de 60minutos por nuestra ciudad y contar los policías municipales con los que os vais a encontrar. Ya os lo digo yo ninguno. Si habláis con cualquier policía municipal, os dirán que están saturados y presionados, prácticamente no hay efectivos, de echo mas de una llamada no es atendida por falta de operativos. Hemos pasado de una presencia policial intimidadora en la Expo, a una carencia de efectivos en muchos ámbitos y en muchos sectores de nuestros calles.

Estas ordenanzas, sirven para curarse en salud, para poder agarrarte a un clavo ardiendo en caso de que por casualidad se pille a alguien. Alguna de estas ordenanzas ya existían en mayor o menor medida o hace falta una ordenanza para decirnos que está mal mearse en un portal como ocurre cualquier fin de semana en las zonas de marcha de la ciudad, grafitear en un espacio público o que las mierdas de perros que abundan en nuestras calles, estén colocadas en ese exacto sitio en la que la ley de Murphi nos hace estar en el lugar y en el momento adecuado, para que la frase "no te preocupes que da suerte", entre en tu vida. Suerte y una mierda, nunca mejor dicho.

 

Ver artículo  El cachirulo va desapareciendo

No digo que haya desaparecido, pero si es cierto que cada vez se ven menos cachirulos en las calles de Zaragoza. Ayer miraba a mi alrededor en la Plaza del Pilar y excepto los peñistas que la gran mayoría de ellos lo llevan en alguna de las muchas posiciones en las que la imaginación les lleva a vestirlo, lo cierto es que en el zaragozano de a pié, ya no lo luce.

Yo tampoco lo llevaba, hace años que dejé de llevarlo, no sé el por qué, pero no lo llevo, ni se me ocurre buscarlo en el fondo del cajón donde los años lo ha ido colocando. El lugar por antonomasia donde el cachirulo se lucía en todo su esplendor, atado  al cuello, solo es portado ahora por gente entrada en años y algún turista despistado, queriéndose integrar en el meollo festivo. Atado a la muñeca, es el lugar mas elegido por la gran mayoría de la juventud, modalidades que fueron moda en los últimos años, como atado a la cintura, ya no se aprecia. Las niñas lo lucen en la cabeza y la verdad que les cada muy gracioso, moda a la que también se apunta mucha gente de la comunidad latino americana de Zaragoza.

El cachirulo forma parte de nuestra cultura, de nuestra tradición y dice mucho de nuestra tierra. Es un símbolo identificativo y único tan conocido en el resto del territorio como el Pilar o la Jota, por lo que no debemos permitir que quede como el mío en el fondo del cajón. Si perdemos símbolos que hablan de nosotros quizás llegue el día en que no sepamos quienes somos y los valores y trabajos realizados de nuestros antepasados no servirán de nada.

Voy a buscar mi chachirulo y me lo voy a volver a poner. ¡Qué narices!