
Perdón y mil veces perdón. No se si es mi buena voluntad o mi predisposición en confiar en la gente. En hacer mías las desgracias de nuestros vecinos. En confiar en una hermandad histórica que cada vez y a mi pesar hace que la brecha entre ambas tierras se agrande. En mi blog habéis podido leer dos artículos durante estos días en los que pedía explicaciones de el por qué de la negativa del trasvase del agua a Barcelona, uno que partía del Segre y el definitivo desde Tarragona, ahora el tiempo me ha respondido.
Ha llovido y aún así siguen queriendo el agua. Cuarenta eran los hectómetros cúbicos que Barcelona necesitaba para agua de boca hasta que entrara en funcionamiento la desaladora y más de cincuenta son los que en estas últimas fechas han entrado gracias a estas benditas lluvias. Pero no, no es suficiente el engaño ha aparecido. Me han estado engañando y eso no lo perdono, han jugado con los buenos sentimientos de una tierra tachada de insolidaria, y que ahora aparecemos como los tontos de la clase. Se han reído de nosotros y siguen riéndose de nosotros. Nos venden que siguen con las restricciones y no dejan llenar piscinas, ni encender fuentes. !No te jode! haber si con el agua que tanto necesitan van a llenar sus piscinas. Aún digo más si antes de la entrada en funcionamiento de la desaladora, las restricciones son canceladas y se permite llenar las piscinas, el trasvase debería pararse y cancelarse.
El precio de las elecciones se ha pagado. Pero el plan les ha salido mal, porque la verdad es que lo habían hecho de puta madre. Una ciudad de 5 millones de habitantes, con problemas de boca, fíjate los pobres sin agua en la fuente, pero lo que no contaban es que a veces el destino depara sorpresas y alegrías, y las lluvias han llegado. Ahora no dan razones de peso para el trasvase, se han quedado con el culo al aire y no tienen nada para taparlo.
Espero que el gobierno de esta tierra, elegido por los ciudadanos de esta tierra, sepa estar al nivel que ha estado estos últimos años en su guerra anti trasvasista al Levante. Yo confío en que así sea, pero esta vez tengo la misma impresión que tuve cuando el famoso Plan Hidrológico Nacional del Partido Popular, y era que lo iban a hacer quisiéramos o no, y me da a mi en la nariz que ahora va a pasar los mismo. Pero habrá que luchar.
Seis son las Comunidades Autónomas vecinas a nuestro Aragón y es curioso pensar como en los últimos veinte años, no recuerdo ninguna disputa, ni problema con Navarra, ni con La Rioja, ni con Castilla y León, ni con Castilla la Mancha. Con Valencia desde el tema del agua, pero en cambio con Cataluña no hemos dejado de tener problemas, tras problemas en todos estos años. Los trasvases, la Francha, los bienes de las parroquias orientales, por citar algunos y ahora de nuevo este timo del agua. Quizás el mayor problema es que Aragón fronteriza con Lérida y el sur de Tarragona y estas dos zonas son las grandes olvidadas por la propia Cataluña, como para encima que les importemos nosotros.
Que viene el lobo, que viene el lobo. Quizás algún día la necesiten de verdad y ya no les creamos. Aragón perdona pero jamás olvida.