A veces es difícil expresarse. ¿Qué o quién delimita de lo que se puede o no se puede hablar? En una sociedad democrática, el uso de la palabra es libre, siempre y cuando no se agreda de cualquier manera a otra, pero entonces ese tope en la palabra ¿qué o cómo se marca?

 

Hay palabras en nuestra actual sociedad que no se pueden expresar. Si quieres dar a entender el temor que sientes cuando paseas por alguna calle, por la gente que en ella se encuentra, en la que percibes que algo raro se cuece en ella, se puede o se debe pregonar, pero hay que tener mucho cuidado, hay que nombrarlo con las palabras justas y bien pensadas, porque si en ella informas que esas personas son extranjeras, la noticia ya es racismo.

 

A mí, por criticar el miedo que noto al pasear por Conde Aranda, o si expreso la inquietud que me provoca los grupos que se apostan en algunos cruces de calles, si hablo del seguimiento visual que he notado por parte de algunas de ellas, pero indico que esas personas son extranjera soy racista. Cito palabras textuales de algunos comentarios que he recibido: “comentarios como el autor de esto blog hacen mas daño que 10 skins dando una paliza a un inmigrante” “lo que da miedo no es pasear por conde aranda, sino leer textos como el que ha colgado este individuo”.

 

Ya he declarado en algún momento que mi intención no era la de ofender, pero si la de reflejar una sensación que tuve y una problemática en la zona que me trasladó alguien que vive en ella, intentando informar de ella con todas las palabras posibles para reflejar lo que allí percibí, sin temor y diciendo claramente qué vi y quienes eran los que allí estaban y si esas personas son extranjeras hay que declararlo. La opinión que yo posteé en mi blog y en el de zaragozame.com, ha recibido a fecha 11 de Agosto de 2008 en este último, 13 votos con una media de valoración de 3.92 sobre 5, pero los 6 comentarios que recibí fueron en contra de mi artículo. Para obtener 3.92 puntos de media hacen falta muchos 5, pero ninguno de ello dejó comentario. Esto da mas peso a mi opinión qué en esta sociedad nos da miedo criticar aspectos de la inmigración sin ser tachados de racistas.

 

¿Dónde empieza y donde termina lo correctamente ético? ¿Quién determina que el comentario sobre otra cultura, otra religión, otra comunidad autónoma u otro sexo, vulnera lo estrictamente democrático? ¿Por qué si Sergio Ramos ondea una bandera andaluza en la Eurocopa, es un andaluz que ama su tierra y si lo hace Pujol con una bandera catalana es un independentista? ¿Quién retira anuncios en televisión vejatorios para las mujeres y permite algunos en los que los hombres salimos ridiculizados? ¿Quién marca las reglas?

 

¿Por qué criticar un aspecto en el que se indica la nacionalidad de las personas es racismo, pero si lo critico a personas de mi nacionalidad, solo es una opinión? ¿Por qué criticar el uso del velo islámico, o el burka, o la ablación del clítoris, las cuales no comparto, no produce ningún reparo, e incluso está bien vista esa crítica por la sociedad, pero si criticar aspectos “tan graves” como decir que los extranjeros toman Conde Aranda (igual que los maños tomamos las calles para el Pilar o tomamos la Plaza España para celebrar títulos deportivos), que algunos incluso se sientan delante de una funeraria, que se pasan horas en las puertas de negocios, que hay grupos que están siempre en cruces de calles y que algunos te siguen con la vista, he de callarme porque sean extranjeras. Es cierto que nadie atentó sobre mí, nadie me hizo ningún comentario, pero son sensaciones que percibí y sobre todo son sensaciones que me transmitió alguien que vive con ellos. Pero yo no dije que todos los rumanos se sientan delante de las funerarias, yo no digo que todos los marroquíes hacen grupos vigilando las calles, yo solo digo que en Conde Aranda esto lo he percibido.

 

Casi la totalidad de extranjeros que viven en nuestro país, son personas respetables, son personas que forman parte de nuestra sociedad, trabajan con nosotros, estudian con nuestros hijos, cotizan como nosotros, ¿qué crítica pueden tener? Ninguna. Estas personas forman ya parte de nuestra forma de vida, y cada vez más estas formas se van igualando ante la globalidad que nos invade, pero debemos poder criticar aquellos aspectos que no veamos bien.